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El fin de la fábrica moderna

El objetivo principal de las fábricas modernas (empresas tradicionales) siempre ha sido el beneficio económico.

Para conseguirlo han creado la siguiente fórmula de productividad: crear el máximo en el mínimo tiempo posible

(capitalismo).

Una fórmula perfecta para generar riqueza, pero insuficiente para aportar valor real y adaptarse a la nueva demanda del mercado. El precio a pagar con esta fórmula es alto ya que mata la creatividad, la contratación de talento y la calidad del producto/servicio.

Para cumplir con esta fórmula, los propietarios de fábricas buscan piezas dóciles, mal pagadas y fácilmente sustituibles.

El problema viene en momentos de cambio como el que estamos viviendo. Cuando los propietarios necesitan gente creativa y provocadora que lidere nuevas maneras de hacer las cosas y no piezas dormidas sin capacidad de destacar.

Ante esta situación de incertidumbre, muchas piezas entran en conflicto, empiezan a sentirse más prescindibles que nunca y conectan con el engaño en el que han vivido siempre.

Yo sé que muchos no estarán de acuerdo con esto que digo. Ni falta que hace. Sólo invito a pensar, reflexionar y poner temas sobre la mesa.

Quizás sea la oportunidad para conectar con tu mejor versión y aportar tu don y talento a la sociedad.

Es el momento de despertar y ir a por la vida que siempre has querido.

Si tienes dudas de por dónde empezar este artículo hablo de 4 pasos para conectar con tu propósito y lanzarlo al mercado.

La partida acaba de empezar y en tu mano está ser el jugador clave.

Te esperamos.

El fin de la fábrica moderna

El objetivo principal de las fábricas modernas (empresas tradicionales) siempre ha sido el beneficio económico.

Para conseguirlo han creado la siguiente fórmula de productividad: crear el máximo en el mínimo tiempo posible (capitalismo).

Una fórmula perfecta para generar riqueza, pero insuficiente para aportar valor real y adaptarse a la nueva demanda del mercado. El precio a pagar con esta fórmula es alto ya que mata la creatividad, la contratación de talento y la calidad del producto/servicio.

Para cumplir con esta fórmula, los propietarios de fábricas buscan piezas dóciles, mal pagadas y fácilmente sustituibles.

El problema viene en momentos de cambio como el que estamos viviendo. Cuando los propietarios necesitan gente creativa y provocadora que lidere nuevas maneras de hacer las cosas y no piezas dormidas sin capacidad de destacar.

Ante esta situación de incertidumbre, muchas piezas entran en conflicto, empiezan a sentirse más prescindibles que nunca y conectan con el engaño en el que han vivido siempre.

Yo sé que muchos no estarán de acuerdo con esto que digo. Ni falta que hace. Sólo invito a pensar, reflexionar y poner temas sobre la mesa.

Quizás sea la oportunidad para conectar con tu mejor versión y aportar tu don y talento a la sociedad.

Es el momento de despertar y ir a por la vida que siempre has querido.

Si tienes dudas de por dónde empezar este artículo hablo de 4 pasos para conectar con tu propósito y lanzarlo al mercado.

La partida acaba de empezar y en tu mano está ser el jugador clave.

Te esperamos.

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